Pintando con agua.

El pensamiento creativo requiere construir y destruir, una mayor apertura de mente porque no se considera nada como un hecho fijo, y se elaboran múltiples respuestas ante un mismo problema, en el que tienen cabida los fallos o las imperfecciones. Conforme el niño va creciendo, las acciones mentales se van haciendo más flexibles, más móviles y más ligadas entre sí; se agrupan por relaciones o por asociaciones en las que la acción y el lenguaje son instrumentos que generan estos avances. El cuerpo de los niños interviene en su totalidad junto con sus diversas modalidades perceptivas coordinadas entre sí, también la parte afectiva y las interrelaciones sociales. Toda esta amalgama forma la identidad del niño y, por tanto, de la persona adulta. Un conjunto de experiencias creativas en el aula ayudan al desarrollo, no ya sólo del pensamiento y del aprendizaje, sino también del concepto de sí mismo.




Los niños de infantil, pintamos con agua y luz, creando formas imaginando nuevos mundos. 

Pintando con agua (2)

La escuela debe proporcionar este lugar donde se acepten las respuestas diversas y posibles ante un mismo problema, donde una pregunta pueda ser la ocasión para encontrar, no una respuesta, sino múltiples, y se genere un espíritu entre artístico y científico como actitud para que, con todas las herramientas que estén a nuestro alcance, podamos investigar y crear nuevas formas de pensamiento. Porque el pensamiento creativo abre nuevas contingencias, no sólo para la expresión personal, sino también para conocer al otro; una de tantas razones para crear nuevos métodos de trabajo en el aula. Al fomentar el aprendizaje creativo se pretende además disfrutarlo, disfrutar de este proceso en sí mismo, sin más. 



 


Refracción de agua, juegos de distorsión de imágenes e impresiones de tintas. Realizadas por niños de educación infantil.

¿Puede ser la escuela un lugar para aprender de la vida o sobre ella?


Quizás sea la escuela el lugar idóneo para explorar; más aún, para jugar, porque las experiencias que el juego o la exploración generan podrían parecerse a los acontecimientos que nos depara la vida misma, dando lugar al juego simbólico. Somos seres simbólicos, se trata de un proceso que empieza en la infancia. También es un instrumento necesario para los procesos de aprendizaje, por ello se incluye en las aulas el trabajo en rincones, por ejemplo, como una estrategia pedagógica que persigue el desarrollo de distintos aprendizajes del niño en función de sus necesidades. Estos rincones actúan asimismo como catarsis del mundo afectivo del niño. La gran riqueza del juego simbólico, entre otros aspectos a valorar, nos ayuda a apropiarnos de las metáforas de la vida y transformarlas. Además de conocer el mundo que nos rodea, mediante la creatividad nos adaptamos mejor a los cambios que se derivan de la vida, desarrollando competencias y actitudes para comprender mejor dichos cambios. 





Gateando entre sabores y colores, ¿porqué no?


Recuerdo a mi madre diciendo con la comida no se juega....pero esta invitación a probar con el cuerpo era inevitable. Solo el olor del limón nos brindaba la conjunción perfecta entre lo que puede pasar y lo que no. Un mantel y un hermoso paseo por diferentes sabores y texturas dispuestas de forma creatividad y placentera. Porqué la comida lo es, y todo alrededor de ella puede serlo también. Sus conversaciones, las risas compartidas junto con la exploración de sabores nos envuelven brindando un recuerdo maravilloso. Y por tanto crea una base importante para crear buenas relaciones con los alimentos y nuestras actitudes con lo que comemos.  

Esta instalación es ofrecida por los maestros y maestras de la Escuela Infantil de Fomento. Una idea maravillosa, estética y de juego como llena de color y de cítricos que alimentan el espíritu. 

Inspiración

La palabra inspiración parece que proviene de un lugar lejano que no tiene que ver uno mismo, otra veces es tan clara que se proyecta tan bien en nuestras mentes. Es una palabra que en sí misma encierra una ilusión especial. Pero a la vez puede ser una barrera. Una frontera entre lo posible y imposible. Una vez preguntando a un artista amigo mio de dónde viene sus inspiraciones, me dijo; de levantarme como un obrero cada día y ponerme delante del lienzo. Algunas veces ni siquiera sé lo que tengo en el corazón hasta que tomo el pincel en la mano y me pongo a trabajar.  

La Escuela puede ser ese lugar para extraer esa magia que cada niño lleva en el corazón, siempre que haya espacios (no solo físicos me refiero) para ello, es una cuestión de permitir que ocurran cosas. La creación puede que sea "ese algo", esa acción ligada a determinados procesos emocionales. Crear artistícamente puede estar en toda expresión que surge de la de la propia exploración en cualquier área de la enseñanza, matemáticas, literatura, música, ciencias etc. 

En clase contando un cuento colectivo inventado con tan solo recortes de papel y una fuente de luz, surgen nuevas propuestas creativas que configuran dicho cuento. Inventado y recreado en ilustraciones propias, únicas, extraídas del propio imaginario infantil y de sus propias necesidades expresivas. Como Matisse un día cualquiera disfrutamos de las tijeras.





Dentro de la tripa de una mujer sorda de una oreja, podíamos ver todo lo que dentro la hacia cosquillas como las mariposas que fueron copos de nieve alguna vez, monstruos o elementos para crear magia. La maestra y los niños la vimos asustada, decidimos entonces que debíamos operarla. Dentro de su tripa había todo un universo pleno de sugerencias lingüísticas y poéticas. 
Nuestra fuente de luz, un retroproyector.






Miradas a través.....

Seguro que hay muchas características o ingredientes que nutren los procesos de aprendizaje como la sensibilización de la mirada, la escucha atenta, el desarrollo de la afectividad infantil, el desarrollo del pensamiento simbólico, diversas dimensiones estéticas, etc. Todos y cada uno de estos aspectos han de ser también explorados y compartidos por los docentes. Pero en definitiva se trata de una actitud de integración que implica preservar en los niños su esencia sensitiva y su relación con el mundo que le rodea, buscando un medio que habilite vivencias para expresar su imaginación, ampliándola y transformándola, asegurándonos un crecimiento armónico.  Sin olvidar que es interesante recrearnos en estos procesos, apreciando nuestra libertad creativa y la belleza que supone percibir el mundo con la mirada del otro.

Tal vez aquellas miradas necesarias en la escuela son nuestras miradas, aquellas del docente que ve al niño tal y como es. O bien son todos los modos de ver las cosas, de cómo tratar la lluvia o de cómo colocarte debajo de ella, de cómo organizarla, o guardarla para luego ser vuelta a mirar. ¿Cuál sería la mirada de la escuela? 


El proceso de creatividad nos proporciona esta otras miradas en ese otro modo de hacer las cosas descubrimos otros modos de escribir, de jugar, de entender el placer y la motivación, comprendemos así otro modo de hacer las cosas. El juego creativo es una forma de crear nuevas posibilidades. Son posibilidades infinitas que recrean aquellos aspectos que en nuestra vida que nos emociona, serán aquellos acontecimientos que se convierten sin duda en los más importantes de nuestra vida como todo lo invisible. En el proceso de creación ocurren siempre momentos mágicos. Solo nos hace falta las ganas de jugar y de Ser. 








Trabajo realizado por los niños de cinco años, un intercambio de cartas y mensajes en sobre transparentes. Cada día ponían un mensaje o dibujo a su amigos, intercambiando ideas e imágenes. Gracias Annie por tu colaboración.

Lo pequeño

Quiero dedicar unas letras a una amiga que pronto parte al otro lado del mundo. Una amiga comprometida con el arte y la infancia a quien echaré de menos. De todas nuestras charlas hay alguna que he intentado retener en la mente como de una imagen que vuelves a mirar para descansar o reflejarte en ella o que como un broche  decora mi vestido. Y sé que muchas de estas charlas con un té y sus bollos de yuca y queso volverán a mí, sin duda en cada imagen, en el aula, en otras experiencias que me vaya encontrando. Una de ellas es sin duda su fuerte convicción y energía a dar valor a las cosas más simples, el arte de lo sencillo y pequeño. Tendemos a crear grandes estructuras, magnificas obras comunitarias y con extraordinarios esfuerzos humanos y  se nos escapa lo que cabe en una mano. Quizás en un ánimo de mostrar narraciones excitantes o tremendamente emocionantes que una escuela puede ofrecer a una comunidad, que no digo que este mal. Pero puede ser una carrera algo desgastante y perdemos quizás una parte de lo verdaderamente importante en esto del arte y la educación. Sí se bien que los momentos perfectos llegan a las personas imperfectas en los momentos imperfectos.



Nos hemos encontrado maestras que dicen; es que yo no puedo hacer nada en torno al arte, no sé nada de arte. Otras dicen; Cuanta energía y tiempo se emplea, uff! lo dejo antes de empezar.  Es que si hago actividades artísticas no trabajo las matemáticas…. Mi amiga y yo en formaciones conjuntas, hemos intentado animar a estas  maestras. Aquella maestra, la de la lucha diaria y llena de incertidumbres con respecto al arte o la educación pero implicada hasta la médula. 

Y es que el arte a veces no está en lo grande, ni siquiera en el hacer, tal vez en los pequeños gestos. Cada pequeño guiño que nos ofrece un niño es una invitación, que como decía Loris Malaguzzi, los proyectos grandes o pequeños ayudan a  los niños y niñas del aula a que puedan sentir nuestra presencia. Se trata de una fuerza mayor cargada de significados propios donde el niño posiblemente solo necesite sentir-se reconocido, mirado, querido, valorado, escuchado….pero sobretodo sentir que forma parte de algo.  Este es un proceso nada simple, en el camino hay que decir que no a muchas cosas a las que pueden estar afectiva y emocionalmente ligados. Crear un equilibrio constante de alientos y pensamientos interrogando creencias o sintiendo de forma diferente a lo conocido implica pasar de lo subjetivo a lo objetivo. Un proceso que puede ser transferido bien imágenes o a las palabras.  ¡Ay! y las maestras en medio de este diálogo intenso a veces y a la vez tan hermoso. De alguna manera sabemos que todas estas acciones son instrumentos de comunicación cargados de descubrimientos únicos e irrepetibles. 


Creaciones con elementos de la naturaleza y encontrados
en el patio escolar, por niños de cinco años. 





 Gracias Rita Noguera por dejar que aprendiera de ti, Mantente cerca, quiero seguir con estas largas charlas de una manera u otra contigo. SUERTE!