Observando...







Son interesantes los procesos previos a lectura. Posiblemente las propias reglas gramaticales contienen movimiento, estas palabras son nuestras cajas de resonancias, es posible que la relación de la escritura y el movimiento tengan que ver con nuestra disposición el espacio. 



No cabe duda que la exploración del maestro en esta área puede ser muy sugerente para invitar a los niños a crear nuevas ideas artísticas, musicales o corporales para el aula y la escuela. Los niños experimentan con la lectura y la escritura. De esta forma experimentan el pensamiento. En la escuela se pueden ofrecer distintos materiales para experimentar libremente estos procesos. Planificarlos es todo un reto docente.



Lo esencial es invisible a los ojos



Y volvió con el zorro.
Adiós, le dijo.
Adiós dijo el zorro,
 He aquí mi secreto, 
que no puede ser más simple; 
solo con el corazón se puede ver bien....
.
(Saint Exupéry,Fragmento de El Principito)

La memoria sensorial (visual, táctil, auditiva o bien olfativa) se nutre de primeras impresiones, muchas efímeras. Aprendemos a reconocer sonidos u objetos o bien sabores como familiares ante sensaciones directas de un estimulo que lo provoca. Hay determinados recuerdos que nos llevan directamente al placer, el gozo o la felicidad y otros al contrario. El olor del pan recién hecho, las castañas asadas, las hojas de un libro nuevo, el tacto del lomo de un gato, el color de una montaña en la lejanía, el abrazo de tu madre, la mirada destellante de tu amigo que te escucha con atención…Esos recuerdos lejanos sobreviven, se fijan en la memoria que indudablemente están relacionados con estados anímicos. Vamos creciendo y estos recuerdos se alteran, cambian, pero permanecen los estados afectivos que se produjeron. Aquellas impresiones deliciosas que dejan huella se recuperan en un plano emocional. 

El frescor de una rosa, el olor de la tierra mojada pierde su singularidad pero son rastros en nuestra memoria emotiva. Estas poseen una gran fuerza. Son necesarias para la imaginación, para construir nuestras relaciones, para comprender el mundo que nos rodea. Por no decir que las percepciones de nuestro pasado se fortalecen con las percepciones positivas con las que fueron grabadas. Pudiera ser que somos en gran medida lo que recordamos, por ello, somos en gran medida afectividad. La escuela pone mucho peso en lo cognitivo, cuando nuestros recuerdos intelectuales quedan en la estantería neuronal para ser algún día utilizados y muchos de ellos por desuso se pierden. La escuela, los maestros, las familias, la comunidad en general; somos responsables de ofrecer al niño la oportunidad de crecer desde el goce por el ritmo, el sonido, el placer del movimiento, el contacto efusivo, el sabor del agua fresca…y de otras tantas sensaciones. Quizás sea ese el hilo del devenir del tiempo personal. Quizás allí radique nuestra identidad personal…

Los niños amando el agua


Agua
en ella; una intimidad prematura
de olas vencidas
acompasadas por el ciclo de las golondrinas
y los nuevos abrazos.
Junto con ella; un enjambre de infancia.
Ambos se diluyen en el líquido con palabras sueltas
de presente y futuro.
En cada esquina de la caracola queda enmarañada
el puño de la camisa sucia,
el desgaste de la espuma,
la humedad entre los dedos
que ha acariciado el corazón con los sentidos.
Para  ampararnos en la vela y ver la luz en la arena.
Así enhebramos nuestra edad con un lunes cualquiera.

Sin querer despertamos el lenguaje de las piedras
y en puntillas mientras mirábamos los escaparates
o brincábamos de siesta en siesta,
descubrimos las promesas escritas
 que desvelaban nuestros anhelos
esculpidos en los besos y en el alma de nuestros nombres.

Amando el agua.
 




En esta experiencia recorrimos un camino por el agua y con el. Hablando de la paz y de su importancia siendo vivenciada desde el cuerpo. Aprendimos que somos agua y que esta hay que cuidarla y por tanto cuidarnos.
Usamos la palabra para acercarnos y para alejarnos, para poetizarnos, para vivir en la palabra o para separarnos. A cada palabra le sigue una inquietud, un sentimiento o un pensamiento. Desde la infancia se juega con las palabras, aprendemos sus reglas y sus estructuras, pero esta vez quisimos darle más valor a partir de los sentimientos y desde la intención de sus mensajes.

Los niños escribieron sus mensajes que ellos pusieron dentro de botellas de agua que más tarde fueron intercambiadas.  Estos mensajes fueron nuevos motivos leer y escribir. Nuestros niños escribieron sus propios mensajes sobre láminas de acetatos transparentes para jugar dentro del agua. Contemplamos el fluir de las botellas y de los mensajes escritos  sobre el agua de la piscina. De esta manera juegos diferentes dieron valor al potencial de las emociones que subyacen en todo mensaje.

Recogimos las botellas para analizar el agua de ellas. Así aprendimos sobre lo qué es ácido o no, sobre qué es agua potable y sobre las condiciones de esta.  Ampliamos nuestras preguntas hasta indagar las respuestas sobre el ciclo del agua y las  propiedades del agua. Nos imaginábamos cómo podrían ser los cristales de agua que conforman el líquido. Pronto gestos como cerrar el grifo, beber agua, agradecer este elemento en nuestro planeta y en nuestros cuerpos fueron actitudes amables y fáciles de entender.


El agua contiene en sí misma muchas sensaciones, está cargada de momentos y esta llena de emociones que expresar. Los niños al principio se comunican por gestos y tímidas palabras, más tarde les regalamos una palabra para mostrar el mundo, poco a poco se apropian de ellas para construir su mundo. 

 Como maestras espectadoras y partícipes de este momento fuimos afortunadas de ver cómo los mensajes tenían cada vez más significado según la carga emocional que se les iba transfiriendo y de como estas adquieren nuevos significados según el medio diferente donde se desenvuelven. Todas aquellas frases escritas por los niños, poseían un gran interés y belleza por su sencillez. Quizás sea la belleza del agua la que transforma los momentos más cotidianos en otros más interesantes o bien sea el agua para el niño una invitación, una nueva puerta para aprender, una sustancia llena de afectos… en cualquier caso es todo un mundo por descubrir.









Material utilizado: botellas de agua, muestras de agua traídas de casa, láminas de acetato.
y la inestimable ayuda de buenos maestros y maestras que nos acompañaron. También gracias a la organización de la Web del agua y al inspirador trabajo de Masarú Emoto.



¿Porqué educación artística?

                               






Desde el punto de vista de L. Vygotsky la relación del individuo con su realidad exterior no es simplemente biológica, ya que por medio de la utilización de instrumentos adecuados puede extender su capacidad de acción sobre esa realidad. Entre estos instrumentos, le atribuye un lugar especial al lenguaje que regula pensamiento y acción. Vigotsky nos lleva a considerar la definición de Arte como lenguaje musical, corporal, plástico, oral y escrito, elemento eminentemente social, es indispensable su inclusión en el proceso de aprendizaje ya que a través de él el pensamiento individual se apropia de la cultura del grupo, sobre todo de las relaciones del mundo adulto que proporciona a los niños-as los estímulos y las enseñanzas adecuadas para el desarrollo de su pensamiento y , en general, de sus diferentes funciones psíquicas superiores.


También para Loris Malaguzzi  los niños aprenden y conocen transformando el entorno y todo lo que hay en él  tienen que encontrar un sentido a lo que hacen porque no hay aprendizaje sin emoción.  Los niños construyen el conocimiento interactuando con otros niños y con el adulto. Y una parte  importante de esta interactuación se hace a través del lenguaje en todas sus modalidades y sin olvidarnos de la parte afectiva que influye en todas las demás.


 Desde nuestra experiencia como docentes  sabemos que los niños-as tienen una gran necesidad de comunicar sus emociones y vivencias y lo vemos con claridad cuando observamos su juego y sus expresiones artísticas. A los niños-as lo que más les interesa no es el producto creado, sino experimentar el placer de expresarse a través del arte. En definitiva, no es el fin, sino el medio de expresión lo más importante para ellos  y que también debe ser para nosotros maestros-as, porque desde el punto de vista constructivista del ser humano: conocer  es construir, no reproducir.



“ Para estos aprendizajes se precisa de una serie de procesos mentales como pueden ser el análisis de los elementos que vemos, la selección de unas características frente a otras, estar atentos, diferenciar y comparar, poner nombres, memorizar y tomar una decisión sobre el elemento, objeto o cuestión que estamos analizando. Toda una serie de procesos mentales básicos se ponen en acción.” 
Rita Noguera

Vuelven los barcos a la costa....

La creatividad es una suerte de fantasía en constante evolución, nunca sabes cuándo aprovechará un niño-a esta fantasía dice Malaguzzi. A los maestros nos gusta acompañar a los niños-as  a lugares que van más allá dentro del reino del espíritu creativo, les ofrecemos las herramientas, las palabras, el amor…entre otros valores que sostienen el gozo  por la vida y sin duda serán las herramientas para que nuestros niños y niñas se enfrenten mejor a ella.

Mientras exijamos un estrecha franja de  desempeño escolar, como rellenar fichas o completar cuadernos de ejercicios es posible que muchos niños-as  lleguen a la conclusión que no  tienen las capacidades adecuadas para alcanzar estas exigencias escolares y esta conclusiones son una pena, teniendo en cuenta que la escuela es mucho más. Es el lugar donde los niños crecen y debemos darle  la oportunidad de que utilicen el cuerpo, los sentidos o la capacidad de trabajar con otros miembros de la escuela utilizando  mil formas de expresión. Mientras lo hagamos estaremos fortaleciendo los talentos naturales de nuestros alumnos y estaremos acompañando positivamente al alumnado en su desarrollo infantil. Y sin duda, y a la misma vez, aumentando  su  deseo de aprender más y aceptar nuevos desafíos. La Escuela debería convertirse en un estilo de vida.


Si avanzamos en la dirección de nuestros sueños, 
encontraremos un éxito inesperado en cualquier momento.  
Henry David Thoreau




Sin palabras

Conocerás el puerto de Santa Clara 
por el camino recorrido,
 explorando la caricia
desde un libro sin palabras.
Juntos daremos vueltas al mundo.
j.v.

















Los maestros crecemos desde la relación que con los niños vamos creando, en base a la escucha, observación y al hecho de valorar constantemente las propuestas de los alumnos. Quizás el objetivo principal sea dar respuesta a la expresión de los niños desde sus intereses, sentimientos e ideas.
Los niños forman una imagen, extraída del mundo de sus intereses, con gran riqueza de sugerencias. Además muestran conexiones y son capaces de pensar y hacer reflexiones de dichas propuestas.
El tener la cámara de fotos en el aula me permite establecer un diálogo, entre adulto y niño. Co-construir y participar con ellos de sus ideas. De esta manera experimento y doy valor a sus propias motivaciones y sus propias perspectivas.







¿Somos iguales?

¿Somos iguales?
y somos diferentes
¿Nos reconocemos?
¿Sabemos quien es el otro?
¿Somos parte de un grupo?
o ¿solo individuos aislados?



El intercambio afectivo es necesario para el desarrollo en la escuela infantil. La afectividad, no evoluciona en solitario, está interrelacionada con otras conquistas personales, sociales e intelectuales de los niños.

El niño y la niña muestran su mundo afectivo a través de continuas manifestaciones de dependencia, cooperación, miedo, ansiedad, seguridad, inseguridad... Idas y venidas. Desde sus tiempos y desde sus observaciones. La respuesta de un maestro o maestra serena y amorosa, que respete y sepa esperar, modelará la conducta del niño y le proporcionará la calma necesaria para que pueda salir de sí mismo e interesarse por los otros y por el aprendizaje.

El mundo afectivo, desarrollado especialmente a través de las directrices pedagógicas del ámbito de identidad y autonomía, es un centro de interés de la intervención educativa en estas edades que cobrará sentido a partir de diferentes actuaciones y actividades en la escuela.













Periodo de adaptación



El aire se retira,

y mi corazón late nuevamente.



En tono personal escribo esta nota. Creo que intuyo cómo puede sentirse un niño la primera vez que va a la escuela. Más allá del invierno y de la letra sin pulso de mis primeros cuadernos, los pasillos largos, los libros vividos, yo también he sido alguna vez una muchacha perdida en un torbellino de incertidumbres. Son los amarillos del otoño, se olvidan hasta que la estación se hace inevitable y te presenta en la vida la posibilidad de un cambio. El tiempo nos huye a veces y se nos olvida.


Nos encontramos en un lugar desconocido, nos abruman las incertidumbres de un futuro incierto. Aparecen nuevas normas impuestas que como la arena se mete en los zapatos. Estas nuevas convenciones se alejan de las conocidas, del comfort de mi casa. O de un anterior lugar de trabajo. No sabemos descifrar los nuevos códigos sociales, cómo relacionarnos  sin dejar de ser uno mismo. 


Preguntándose en secreto si se puede ser uno mismo. Tu identidad se modula conforme al contexto y lloras. Lloras cuando ves aquel pasado donde te veías más cerca de la luz y de la tierra. Del amor conocido y de los silencios descifrables. Una memoria conocida que conoce una nube, cada vez que se acerca al sol o al trigo. Si cierras los ojos no hay quejidos. Un buen día te baten, sin preguntarte casi, vas al colegio. Te creías dueño del mundo. Casi te cuesta reconocerte. Vas a un lugar prácticamente de prestado sin saber qué esperar. Lloras porque no hay nada fuera, tienes que hacer un esfuerzo para crear un imaginario de tus figuras de apego. Saberles cerca, crear un vínculo invisible. ¿Cómo se hace esto? ¿Qué estrategias tenemos para ello?  Este proceso me tiene cautiva, puede ser que tenga que ver con cuál es tu lugar y desde dónde has de sentirlo. En el pasado, aquellos días se alejan y quedan en nada. En el futuro, una lata vacía. El presente, una pantalla de televisión con imágenes que pasan tan deprisa que asustan. Lloro unas veces cuando pienso en el ayer, en mis lazos amorosos y mis haceres, aquellos que me dieron identidad. Otras veces no lloro porque poco a poco aparecen unas hadas, unas maestras (maestros) que como una canción que nunca pasa de moda, te arropan. Poco a poco con estos maestros voy dejando mi vida. Poco a poco libero la imaginación hasta ese lugar fortuito en el que estoy ahora.  Poco a poco libero mi individualidad para ser parte de un nosotros. Y es entonces cuando entrego todo mi ser a las estrellas. 


Gracias a estos maestros que están preparando las clases, las dejan bonitas, con un orden para que todo sea fácil y festivo. Gracias a estos maestros que saben cuando tienen que dar un abrazo y cuando no. Gracias a estos maestros que me ponen un espejo para recordar quién soy. 








Junto con otras hadas y hados doy gracias a unas polvorinas Annie, Ana Belén y Marta.




La naturaleza como taller.







La actitud de aprender y re-aprender con los niños es una línea de trabajo que emociona. Se trata de de conseguir que los niños no tomen forma de la experiencia, sino que sean ellos los que den forma a la experiencia. Es interesante observar cómo y de qué manera los niños entran en acción y son capaces de desarrollar estrategias de pensamiento y acción. Aún más de como el objeto de aprendizaje responde a esa actuación infantil. El conocimiento es móvil, dinámico. Los niños lo saben bien. Porque escuchan el crujido de las ramas y huelen las cosas. Son capaces de encontrar posibilidades haciendo que la experiencia sea muy amplia, ofreciendo espacios para la construcción social, cognitiva, lingüística y simbólica. 








¿Les robamos noventa y nueve lenguajes?

    La infancia ha sido considerada la edad poética por excelencia. Del mismo modo que el poeta consigue vislumbrar el mundo aspectos inéditos que suelen pasar inadvertidos a los hombres, dominados por las necesidades y por las vicisitudes de la vida. Así el niño, que aún es extraño a estas exigencias, ve el mundo en su apariencia inmediata, en los colores, en las formas, en los movimientos que lo convierten en un espectáculo de belleza. La poesía exige la espontaneidad natural de la inspiración, la independencia relativa de todo fin interesado o utilitario y, por ello precisamente, de toda preocupación y miedo o participación en las más bajas vicisitudes del mundo. ¿puede decirse que la edad infantil es la edad poética pro excelencia?  

 En los niños existen diferencias hereditarias y naturales de temperamento y de tendencias, así como de


inteligencias y de aptitudes especificas. Todos no se adaptan, en la misma manera o medida al modelo de infancia que domina en una cultura. Cuando se pide revisar los ritmos infantiles se pide volver a escuchar una voz interna. La educación en los tiempos en los que estamos tiende a ser muy exigente o competitiva  y casi sin pretenderlo les hace salir de los sueños infantiles para encaminarles a conocer "la realidad de las cosas" y así capacitarlos para encontrar su camino en el mundo. Sin quererlo se hace cada vez antes y perdemos el respeto a la infancia por no darle el espacio necesario para que los niños y las niñas vivan su propio mundo. 

¿Cómo aprende un niño sobre la confianza? Cuando a un niño se le trata como a un adulto presentándole todos los aspectos que están más allá de su posible entendimiento, la confianza se tambalea. A veces se cree que cuanto más se presente la "realidad del mundo" a los niños, madurarán antes y mejor. Por que así comprenderá mejor los hechos de la vida. En realidad sólo se consigue abolir el halo de poesía. No se puede pretender que el joven que se asoma a la vida mire con confianza los valores de verdad, de lealtad, de respeto hacia los hombres y hacia las cosas si de niño, se le arrebata la confianza. La confianza nace espontáneamente en los niños, porque dependen del adulto para ser guiado por el mundo. Necesita de los demás. A la vez ello refuerza su forma de gozar todos los momentos de su tiempo y tener esperanza en el futuro. El niño necesita espacios para el asombro, esto lo tienen que vivir bien en la escuela o bien en las familias. Todas las edades del hombre tienen su función en el ciclo de la vida. Quizás este apunte sea algo paradójico o caduco pero tengo la sensación que no nos damos cuenta que no siempre por mucho madrugar amanece más temprano. Si descuidamos los ritmos infantiles, descuidamos la inocencia y posiblemente les robemos serenidad. Recordemos el poema de Loris Malaguzzi,"Los cien lenguajes de los niños" para recordar que los niños están hechos de cien manos, cien pensamientos, cien formas de jugar o de hablar.....cien.




Un tesoro para disfrutar






Cada día puede ser una fiesta. ¿Y sí pudiéramos crear una Escuela amable? Cuando se visten nuestras escuelas dan la sensación agradable de que vamos a descubrir algo nuevo y quizás muestren el clima sereno que las dibuja. Una atmósfera fresca y alegre lejos de lo artificial es la alianza necesaria entre lo que acontece entre las aulas y la escuela. Unidos ofrecen un lugar para encuentros, juegos, amistades ademas de aquellas actividades que complementan el aula. Las escuelas deberían revelar el esfuerzo por integrar las líneas de un proyecto  educativo, la organización del trabajo y mostrar el ambiente. Se trata de sintonizar contenidos. La Escuela es en realidad un organismo vivo. Un sistema donde se construyen las relaciones y hay interacción de todos los aspectos que componen una realidad educativa. Posee por supuesto su propia dinámica, sus dificultades, y sus controversias, que merece la pena también compartir.

Pintando el viento.....




....Mira a la luna y empieza a vivir
mira al cielo y empieza a sonreír

No permitas que la tristeza invada tu alma
deja que la felicidad te devuelva la calma...
Larisa María.






Dibujos realizados por niños de cinco años,
inspirados en la obras de Vincent Van Gogh.





Un árbol que crece en la Escuela.

No sueño con lo imposible,
sueño con mecerme contigo
cuando el aire te despeina.
Sueño con  abrazarte
para  formar juntos nuevas sombras.
Sueño con tus besos mudos
y el tacto de las hojas y las noches  
de luciérnagas.
j.v.











En mitad del camino...

Según Wallon, un rasgo esencial de las emociones es su extremo poder de contagio de un individuo a otro. ¿Podría ser el juego una apropiación del ambiente a través de las emociones? ¿Puede el aprendizaje estar ajeno a las emociones o al entorno? La relación educativa puede ser un intercambio, un diálogo entre personas o el entorno, quizás sea este un aspecto que de forma o identidad a un contexto cultural cualquiera en una comunidad.


¿Puede ser un pasillo, una entrada, un paso, una escalera cualquiera un lugar dibujado por una amalgama de experiencias educativas? ¿Puede ser la Escuela un lugar donde convergen diferentes formas de aprendizaje?


Hay fuentes de conocimiento que provienen de la actividad de los niños, bien sea a través de la manipulación o la exploración. Y otras son transmitidas por el entorno, aquí es el lenguaje donde tiene un papel interesante.
Quizás comprender la Escuela, como espacios educativos con sentido, suponga la integración de las diferentes fuentes del conocimiento. El niño echa raíces donde nace y crece; geográficamente, culturalmente o afectivamente. Cada niño debería tener la oportunidad de opinar y reconocer el mundo que le rodea, para ello deben confluir múltiples modos de expresión dónde podamos participar juntos, dejando que el edificio hable por si solo.