Memorias del viento, lo imperfecto.

Experiencia realizada por niños de cuatro años
Antiguamente las alfombras persas se completaban con una imperfección poco perceptible a simple vista, se hacía para recordar la humildad del artesano que la creo. ¿Podríamos reconocernos y apreciar la imperfección como parte de una armonía natural de la vida? Cuando los niños nos presentan sus conquistas y sus producciones o sus hallazgos solemos sorprendernos, abrazarles y aplaudirles, pese a sus bordados sin terminar, sus borrones y rotos o sus construcciones endebles. Las maestras dan valor a sus logros, pero a la vez se estimula la idea de que la imperfección es una oportunidad para seguir creando y aprendiendo. Hay niños, personas, que vamos creciendo sabiendo que la Vida puede ser un proceso donde lo imprevisto es posible. Me llama la atención, que posiblemente con el tiempo nos volvamos tan exigentes con nosotros mismos que se nos olvide la belleza de la imperfección y que esta forma parte de la condición humana. Este concepto en el que no se oculta los defectos, si no que se muestran como una posibilidad donde el azar toma parte, donde se permite que se vea la fragilidad de las cosas es toda una actitud, que si me permitís es toda una actitud artística. El poder apreciar lo perecedero, lo fugaz, lo irrecuperable o las grietas es celebrar la imperfección y la espontaneidad. Pero también es restar peso a las preocupaciones materiales y dar valor a las posibles soluciones que no se nos habían ocurrido. Según Richard R. Powell en Wabi-Sabi Simple: Create beauty, Value imperfection. Live deeply Explica que la imperfección también da valor a lo auténtico, reconociendo que nada dura para siempre, nada está completo. ¿Por qué no dar valor también a la naturaleza de las cosas simples?



Fotos proporcionadas por las maestras en formación del curso:

Creatividad a través de la expresión plástica inspirada en cuentos, arte y naturaleza






Gracias a la maravillosa labor del CPR de Plasencia y al trabajo conjunto de Rita Noguera







Comentarios

  1. Me parece un articulo que deberiamos grabar en nuestra mente y recordarlo diariamente.

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    1. Gracias María, pues yo también me lo colgaré en mi ventana! A veces se nos olvida que a fuego lento también se hacen buena salsas, que la vida son matices y que es cambiante, Transformar-nos, construir-nos, disfruta-nos es también parte del ser humano que somos en todo lo que hacemos y nos proyectamos.

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  2. Me ha encantado el planteamiento. Creo que ya conocíéis el Kintsugi. Término japonés y un arte muy específico. La palabra Kintsugi no tiene una fácil traducción al español pero vendría a significar algo así como la ‘unión con oro’, la ‘reparación con oro’ o la ‘carpintería de oro’. Este arte japonés que se remonta al siglo XV consiste en arreglar las fracturas de los objetos de cerámica que con el tiempo o por accidente se han agrietado o sufrido algún desperfecto. Las fracturas de estos objetos de cerámica se arreglan con la ayuda de un barniz de resina mezclado con polvo de oro. El Kintsugi, por tanto, no sólo se convierte en un arte, sino también en una filosofía de vida donde las roturas de los objetos son vistas como un elemento que embellece al propio objeto en lugar de afearlo, es decir, el Kinsugi valora por encima de todo al objeto y tiene especial cura cuando este se rompe. Fuente: http://justificaturespuesta.com/kintsugi-o-el-arte-de-entender-que-es-la-resiliencia/

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    1. Mil gracias Ángeles, un aporte muy interesante! Pero cierto la resilencia entre en juego y es parte de esta propuesta. La estética no se separa de pensamientos como este y puede que el Arte sea un vehículo más para encontrarnos en este proceso.

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  3. Enseñando una nueva forma de mirar, utilizando términos apropiados, algo roto no tiene que ser no válido, es más puede transformar su utilidad. Me parece interesante profundizar en las diferentes percepciones de la perfección para que veamos la subjetividad y lo que nos dejamos llevar por la parte visual, juzgamos todo lo que hacemos por el sentido de la visión , por los ideales, por lo que debe ser, si cogemos un manzana, sin mirarla, la olemos, huele bien, la palpamos tiene una forma no redonda, (no es la forma a la que estamos acostumbrados, es diferente), la probamos, sabe bien... en conjunto viendola no tiene un orden, una armonía, una proporción "perfecta" es decir según los criterios adquiridos de perfección, sin embargo sabe, huele y se deleite como una manzana "perfecta". ES todo educacional y subjetivo, no creo que haya nada perfecto creo que hay cosas equilibradas y ahí es donde está la virtud. Como siempre, me parece alucinante la labor que realizas con los pequeños Janet.

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    1. Gracias SV. gracias por tus ideas! En efecto el niño descubre el mundo por sus percepciones, cada una de ellas es parte de la verdad que conforman los objetos.

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  4. Puro Wabi sabi, desde luego, la belleza de lo imperfecto, la belleza de la vida, de las fracturas, de la naturaleza, de la tristeza, de lo inacabado, de las arrugas, de la sombra, de la huella que el té deja en cada taza...

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  5. Sí Helena Wasabi por la vida, un sin definir, una por construir.

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  6. ¡Muchas gracias! sería maravilloso trabajar, con niños y niñas, la imperfección de la belleza. Visualizarla e interiorizarla nos aportaría mucho en todos los ámbitos de la vida,tanto personales como sociales. Siempre es un placer leerte. Abrazos

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